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thumb|300px|right|La creación desde el Corán

LA CREACION DEL HOMBRE Y LA MUJER

(Artículo de webislam)

La creación del hombre y la mujer artículo completo

En el contexto de la creación humana, el Corán describe al hombre y a la mujer como zauj "compañero", de cada uno. Este término se usa generalmente para referirse a uno de dos en un par cuando se habla de, por ejemplo, "un par de zapatos". Es decir, no solo ambas partes son necesarias para completar un par, sino que el perfecto funcionamiento de cada una de ellas requiere la presencia de la otra. Si bien el término , azwaj , (plural de zauj) empleado en el Corán para referirse a los esposos y esposas es bien conocido en las sociedades musulmanas, el Corán emplea también el término , zaujain, (forma dual de zauj) para el hombre y la mujer al describir el proceso de la creación, como se puede observar en los siguientes pasajes:

", Y que El creó las parejas, el macho y la hembra. De una gota de esperma eyaculada" (53: 45-46).

¿Piensa acaso el hombre que será dejado libre? No fue en su origen una gota de esperma eyaculada? Que luego se convirtió en coágulo del cual Dios lo creo y lo perfeccionó: del cual hizo los sexos, el macho y la hembra", (75: 36-39).

Que los hombres y las mujeres están ligados entre sí, no sólo en virtud de su mismo origen sino también en virtud de su correlatividad e interdependencia sexual, está implícito en una serie de afirmaciones en el Corán

El hombre y la mujer -dos seres humanos sexualmente diferenciados- creados por Dios de una única fuente -, nafs in wahidatin, - (se hace referencia a nafs in wahidatin en varios versos coránicos: 4: 1, 6: 98, 7: 189, 31: 28 y 39: 6), están relacionados ontológicamente. La creación de uno es inseparable de la creación del otro. Que los hombres y las mujeres están ligados entre sí, no sólo en virtud de su mismo origen sino también en virtud de su correlatividad e interdependencia sexual, está implícito en una serie de afirmaciones en el Corán. Ellas garantizan que la diferenciación sexual entre el hombre y la mujer fue la intención de Dios para crear unión y no oposición entre ellos, o sea dualidad complementaria.

Para la tradición islámica la sexualidad es un signo de la bondad y gracia de Dios con la humanidad

Un vivo sentido de esta interdependencia se reconoce en las sociedades islámicas a través del rol fundamental de la mujer para mantener el bienestar físico, emocional, moral y espiritual de la umma. La sexualidad, que en su más alto sentido se refiere a la calidad de ser sexual, es confirmada por la tradición islámica (tanto como lo es por la tradición judáica) porque la creación de los seres humanos como sexuales así como también criaturas sexualmente diferenciadas es considerada como parte integral del plan de Dios para la humanidad. Para la tradición islámica la sexualidad es un signo de la bondad y gracia de Dios con la humanidad, como lo muestra el siguiente pasaje coránico:

" Y entre sus signos está el de haberos creado esposas, de vuestra misma especie, para que conviviéseis con ellas y os vinculó con el amor y la piedad. Por cierto hay signos para los sensatos " (30:21).

En el Corán existen muchos preceptos relacionados con la regulación de la relación hombre-mujer como pareja. La suposición que sustenta estos preceptos es que si la mujer y el hombre pueden lograr justicia en su relación matrimonial, que es la base de la familia- entonces también pueden lograr justicia en la umma y, por tanto, en el mundo.

Esto significa que la relación hombre-mujer, particularmente en el contexto de la relación marital, es vista como saludable tanto por las fuentes primarias del Islam como por los musulmanes en general. Sin embargo, cuando se tratan temas relacionados con la mujer se descubren muchos ejemplos de divergencias no sólo entre el Islam normativo y la práctica islámica, sino también entre las enseñanzas coránicas y los hadices (se llaman hadices los textos tradicionales que transmiten las palabras del Profeta Mahoma). Como todo ello es parte de la tradición musulmana, que además abarca un período de trece siglos, intentaremos respondernos algunos aspectos, ya que existen dos suposiciones teológicas que pretendemos dirimir:

a. Que la primera creación de Dios fue el hombre y no la mujer, ya que la mujer fue creada de la costilla de Adán.

b. Que la mujer, no el hombre, fue el agente principal de lo que se describió como la caída del hombre y/o la expulsión del paraíso.

Existe la creencia generaliza de que los musulmanes aceptan -como cristianos y judíos- que Adán fue la primera creación de Dios y que Eva fue creada de la costilla de Adán. Mientras que esta afirmación tiene sus raíces en el relato yavista de la creación de Génesis 2:18-24, no posee una base en el Corán que, en el contexto de la creación humana, siempre se expresa en términos completamente igualitarios.

En ninguno de los treinta pasajes o más que describen la creación de la humanidad, designada en términos genéricos como an-nas, al-insan y bashar, realizada por Dios de diferentes formas, no existe ninguna afirmación que pueda ser interpretada como que el hombre fue creado antes de la mujer o que la mujer fue creada antes que el hombre.

En los pasajes anteriormente mencionados (cf. también 6: 98 y 31:28) se hace referencia a la creación de todos los seres humanos de una misma fuente: nafs in wahidatin. A pesar de lo que expresa el Corán, los musulmanes consideran que Hawwa (el equivalente árabe de Eva) fue creada de la costilla curva de Adán. Este término hebreo (adamah=tierra) funciona como un sustantivo colectivo para referirse al género humano y no tanto como un ser humano en particular (Adán aparece como nombre propio en el Corán en las suras 3: 35 y 59; 5: 30 y 19: 58). De veinticinco casos, veinte se refieren a la humanidad. En realidad, en las aleyas que narran el origen del hombre como un ser humano, el Corán usa la palabra bashar o Insan y no Adán, que se reserva para referirse al hombre en su capacidad de viceregente de Dios en la tierra. El propósito del Corán es aún más evidente por la omisión de los nombres propios que se mencionan en la tradición bíblica: Adán y Eva. Es decir que el término Adán se usa más como un concepto que como el nombre de un individuo humano concreto.

Si en muchos pasajes del Corán no se hace diferencia entre la creación del hombre y de la mujer (ya citamos la Sura 75: 36-39) ¿por qué existe la creencia de que Hawwa fue creada de la costilla de Adán?

Es probable que el conocimiento de Génesis 2 referente a la creación de la mujer, formara parte de la herencia islámica a través de la literatura Hadiz que a su vez tuvo un impacto formativo en esta concepción. Cada hadiz está compuesto de dos partes: isnad o sanad y matn. El primero contiene los nombres de las personas que han transmitido la esencia de unos a otros y, el segundo, es el texto actual). Por ejemplo el matn o "contenido" de estos hadices, uno de Sahih Al-Bujari y otro de Sahih Muslim, atribuido a Abu Harairah, es el siguiente:

"Trata a la mujer delicadamente, porque la mujer fue creada de una costilla y la parte más curva de la costilla superior, entonces, si tú tratas de enderezarla se romperá, pero si la dejas como es, permanecerá curva. Por eso trata a la mujer delicadamente".

"La mujer es como una costilla. Cuando tratas de enderezarla, la rompes. Si la dejas sola te beneficiarás, y su curvatura permanecerá en ella".

Tal vez estos hadices han sido rechazados puesto que los eruditos musulmanes están de acuerdo con el principio de que cualquier hadiz que contradiga al Corán, no puede ser aceptado. Sin embargo, a pesar del hecho de que ellos no concuerdan con el texto sagrado, siguen siendo una importante parte de la tradición islámica.

Sin duda, una de las mayores razones para esto, es que provienen de las dos colecciones más altamente respetadas, la de Muhammad ibn Isma"il al Bujari (810-870 d.C.) y la de Muslim bin al-Hallaj (817 u 821-875 d.C.). Estas dos colecciones conocidas como Sahihan (sahih= "puro" o "auténtico"), forman una autoridad casi inexpugnable que, aunque recibe una crítica detallada, recibe una influencia determinante de la ijma o consentimiento general de la comunidad.

Tentación y expulsión del paraíso

Mientras en Génesis 3:6 el diálogo que precede a la acción de comer la fruta prohibida por la pareja humana en el jardín del Eden ocurre entre la serpiente y Eva, en el Corán Shaitán (Satanás) no tiene un diálogo exclusivo con la zauj/compañera de Adán, ya que en dos de los tres pasajes que se refieren a este episodio, principalmente en la sura 2: 35 -39 y la 7: 19-25, se asevera que fue Shaitán, el que condujo a la pareja por el camino del mal, incluso en la aleya 36 no se mantiene ninguna conversación como la del texto bíblico.

El Corán no proporciona ninguna base para sugerir o implicar que Hawwa habiendo sido tentada y engañada, a su vez tentó y engañó a Adán conduciéndolos a la expulsión de al-jannah.

En el texto siguiente, especialmente en la Sura 20: 115-124, se culpa a Adán de olvidar su alianza con Dios (aleya 115), de ser tentado por Shaitán (120) y de desobedecer a Dios (121). Este acto de desobediencia de la pareja transcurre en al-jannah (jardín) como un acto conjunto del hombre y la mujer sin ningún tipo de referencia o de responsabilidad exclusiva del hombre o de la mujer.

Del mismo modo en el último pasaje en el que Adán aparece como responsable de olvidar la alianza y de permitir ser engañado por Shaitán, el acto de desobediencia, es decir, comer del árbol, es cometido por Adán y su zauj conjuntamente.

Puede destacarse que el Corán no proporciona ninguna base para sugerir o implicar que Hawwa habiendo sido tentada y engañada, a su vez tentó y engañó a Adán conduciéndolos a la expulsión de al-jannah. Claramente el relato coránico de la caída difiere significativamente del relato bíblico y que la caída no significa en la tradición musulmana lo mismo que en la tradición vetero y neotestamentaria.

En el texto sagrado del Islam, la razón por la que Shaitán o Iblis engaña a la pareja humana está establecida en los siguientes pasajes: 15: 26-43; 17: 16-64; 18: 50 y 38: 71-85.

El rechazo de Shaitán a obedecer el mandato de Dios de inclinarse en sumisión frente a Adán se debe a que, como él, es una criatura de fuego y es elementalmente superior a Adán, que es de barro (7: 12). Cuando Dios lo condena por su arrogancia y le ordena partir en un estado de deshonra, Shaitán desafía a Dios: él le probará que Adán y su progenie son indignos del honor y la preferencia de Dios, siendo desagradecidos, débiles y fáciles de tentar. Shaitán solicita a Dios la suspensión de su castigo hasta el "día del juicio final". No solo le es otorgada esta suspensión sino que Dios le pide que utilice toda su astucia y toda su fuerza para tentar a los seres humanos y comprobar si éstos lo siguen. Comienza así un drama cósmico, que implica la oposición entre los principios del bien y del mal, oposición que los hombres deberán elegir ejerciendo su autonomía.

De acuerdo con el texto coránico, lo que sucede entonces con la pareja humana en el jardín es una consecuencia del intercambio entre Dios y Shaitán. Luego nos enteramos de que a Adán y a su zauj les ha sido ordenado no acercarse al árbol porque serán contados entre los condenados (zalimin). Seducidos por Shaitán desobedecen a Dios, pero en la Sura 7: 23 ellos reconocen el acto de desobediencia y buscan encarecidamente el perdón y la misericordia de Dios. Dios les ordena "descender" de al-jannah (cf. Sura 18: 123). En el marco de la teología coránica, la orden de salir de al-jannah no puede ser considerada como un castigo ya que Adán estaba destinado a ser el vicario de Dios en la tierra, como está expresado en la Sura 2: 30. La tierra se convierte así en el lugar del prueba y de lucha.

Aparentemente, no existe caída en el Corán ni tampoco el pecado original. La narración coránica se concentra -desde nuestro punto de vista-en la elección que debe hacer la humanidad al confrontar las alternativas presentadas por Dios y por Shaitán. Esto se aclara al analizar la Sura 2: 35 y a 7: 19 que expresa: "pero no os (dual) acerquéis a este árbol, porque os contaréis entre los condenados" (zulim).

La raíz ZLM -según los lexicólogos autorizados- es el de "colocar en el lugar equivocado". En el árabe coloquial zulm es cometer injusticia en el sentido de ir más allá de los propios límites. Se podría decir que este zulm consiste en asumir su responsabilidad de elegir entre el bien y el mal o, también, ya que el relato coránico de la caída no tiene que ver con la aparición del primer hombre en la tierra, sino con el pasaje o transición de un estado a otro de conciencia: la de ser libre. Su primer acto de desobediencia fue su primer acto de libre elección.

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