FANDOM


(Extractos del libro la Biblia sin mitos de Eduardo Arens)



¿POR DONDE EMPEZAR?




Cuando ojeamos la Biblia, vemos que contiene muchos escritos: Génesis, Éxodo,... Jueces,... Reyes,... Isaías, Amós,... Salmos,... Evangelios, etc. Esto significa que son escritos independientes los unos de los otros, como lo es un libro de otro. Al inicio, los escritos no estaban todos juntos, como los hallamos en nuestras Biblias.


Por cierto, lo más obvio de todo, lo primero que nos sale al encuentro al leer un libro de la Biblia, es el hecho de estar escrito en un idioma, con una gramática —que leemos en traducción castellana, además,— que refleja una manera de expresarse distinta de la nuestra y que habla de situaciones, histórica y culturalmente diferentes de las que vivimos. Es decir, lo más evidente es su dimensión humana. Todo el concuerda en admitir que la Biblia es literatura —literatura religiosa, sí, ¡pero literatura!—. Es por aquí por donde empezaremos nuestro esfuerzo por conocer y comprender la Biblia: por su dimensión más evidente, más humana.


Lo menos evidente acerca de la Biblia es que sea Palabra de Dios, o que esté inspirada por Dios, puesto que afirmar eso presupone asumir una actitud de fe: no es un dato objetivo. Prueba de ello es que no todos reconocen a la Biblia como tal, pero si la reconocen como literatura. Afirmar que la Biblia fue inspirada por Dios es atribuirle una cualidad que no es objetiva ni evidente en sí misma, y que sólo se admite con la fe, como creyente. Por eso, será sólo en la Segunda Parte donde hablaremos de esta dimensión de la Biblia.


¿Por qué no empezar por “la inspiración” (como es tradicional)? Primero, para no prejuiciar lo que descubramos acerca de la Biblia en su dimensión humana: su carácter literario, la historia de su formación y composición, etc. Segundo, porque al hablar de la inspiración o de la Biblia como Palabra de Dios, tendremos que tomar en cuenta todo lo que descubramos acerca de la dimensión humana de la Biblia. Nos moveremos, pues, de lo más evidente y controlable, a lo menos evidente.




¿QUÉ ES LA BIBLIA?

La palabra “Biblia” es griega, y en ese idioma significa “libros, escritos, documentos”(en el plural). Este sustantivo pasó al latín y de allí al castellano, como si se refiriese a solo libro, en el singular. Vemos, pues, que el término mismo, originalmente designaba un conjunto de escritos. No uno sólo. Y eso es correcto, pues la Biblia es un conjunto o lección de escritos que para nosotros están convenientemente reunidos en una sola encuadernación, y por eso solemos pensar que se trata de un solo libro. Pero eso no siempre fue así.


En la antigüedad los escritos que ahora constituyen nuestra Biblia eran rollos o papiros separados los unos de los otros, independientes. Cuando se leía un “libro” se sacaba solamente ése, y no toda una “biblioteca”. Cuando Jesús fue a Nazaret y entró en la sinagoga, dice Lucas que “le entregaron el libro (biblion) del profeta Isaías; lo abrió y encontró el pasaje en que estaba escrito (4,17). Estas simples observaciones nos aclaran unas cuantas cosas:


  • — Los diferentes escritos fueron compuestos en diferentes tiempos por diferentes personas;


  • — No todos los escritos de la Biblia son del mismo literario: unos son historia, otros profecía, y otros Lírica;


  • — Ocasionalmente encontramos repeticiones de temas, tensiones, incluso contradicciones entre uno y otro escrito sobre tal o cual aspecto: obviamente porque, ya sea autores utilizaron otro escrito como su fuente, o tuvieron otras fuentes de información.


Un ejemplo que ilustra la consecuencia que acarrea el conocimiento del hecho de que los escritos bíblicos existieron como unidades autónomas lo proporciona el Apocalipsis, donde hacia el final leemos la advertencia:


“Yo declaro a todo el que escucha las palabras de ‘la profecía de este libro (biblion): Si alguno les añade algo, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este libro”,... (22,18).


Con frecuencia, “este libro” es interpretado como una referencia a toda la Biblia, pensando que la Biblia fue escrita desde sus orígenes con los “libros” el uno tras el otro y en el orden en que los tenemos. Pero el autor del Apocalipsis no sabía que su obra sería puesta dentro de una colección, y menos aún que estaría al final de ella. Evidentemente, al mencionar “este libro” (ton biblion), Juan se refería exclusivamente al Apocalipsis, y no a la colección que conocemos como “Biblia”. Eventualmente, estos escritos fueron reunidos, como veremos en detalle cuando hablemos del Canon. Por razones prácticas, con el tiempo se copiaron los grandes rollos en “hojas” más pequeñas (papiros o pergaminos) que podrían juntarse y coserse, formando así una especie de libro. Con la aparición de la Imprenta, se procedió a reproducir los escritos de la Biblia en un mismo tamaño y a ponerlos en una sola encuadernación..La Biblia es, pues, una colección (o biblioteca) de escritos.


Para el creyente. la Biblia es además la Palabra de Dios. Las diferentes maneras de entender la Biblia dependen de la manera en que se entiende su composición y su condición de Palabra de Dios. Para algunos, significa que Dios mismo, de alguna manera, “dictó” la Biblia, y por eso hay que tomarla al pie de la letra. Otros, tomando en serio su carácter literario, reconocen que Dios no “dictó” la Biblia, sino que fue compuesta por hombres con una cultura. mentalidad, intereses, educación, situación determinada, que estaban en estrecho contacto con Dios. Es decir, desde el punto de vista de su naturaleza, para el creyente la Biblia tiene “algo” que ver con Dios, que está en su origen, y eso lo calificamos con la expresión “Palabra de Dios”, y si admitimos la plena participación humana, añadiremos la calificación “en palabras de hombres”.


Afirmar el origen divino de la Biblia en forma estricta absoluta, como si hubiese caído del cielo, o Dios mismo la hubiese escrito utilizando a ciertos hombres como instrumentos suyos, y así negar la dimensión humana, es un indicio de incomprensión de la naturaleza de la Biblia. Por otra parte, conocer y afirmar la humanidad de los escritos bíblicos no es negar su carácter divino, sino antes bien situarla dentro de coordenadas de donde surgió: la historia de los hombres.


Finalmente, desde el punto de vista de su contenido, como explicaremos más adelante, la Biblia es un conjunto de escritos que son el producto y el testimonio de vida de un pueblo (Israel/AT) y de una comunidad (Cristianismo/NT) en diálogo con Dios. Son testimonio de la fe de esos hombres, fe vivida en un mundo real, el de su época, en el Oriente Medio.


Esta descripción de la naturaleza de la Biblia es importante, y su veracidad sólo se puede apreciar si se lee con parcialidad.


Sintetizando lo expuesto, podemos decir que la Biblia es:


— Un conjunto de escritos (anótese: “escritos”, no “libros”, pues la Biblia incluye muchos géneros literarios;”cartas”no son “libros”),


— Que de alguna manera tienen su origen en Dios, —son Palabra de Dios (sin pronunciarnos por el momento sobre la manera en que tiene su origen en Dios, cómo se transmite, o en qué deriva),


— Y cuyo contenido lo constituyen múltiples testimonios de fe vivida por diversas personas en diferentes tiempos ante distintas circunstancias.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.