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thumb|300px|right|Biografía de GandhiRESUMEN DEL LIBRO “El BHAGAVAD-GITA DE ACUERDO A GHANDHI”



Prof. Marlon Quiroz


Gandhi 1


Mahatma Gandhi, es el padre de la libertad de la india, es el santo guía nacional del pueblo. En su vida él fue una personificación de las enseñanzas del Guita. Su vida fue el Guita en ejercicios. El sagrado Bhagavad Guita, era para él la Luz en la oscuridad y una solución para los problemas de la vida humana, lo tenía siempre consigo.



El Guita muestra el camino hacia la perfección integral a través de la vida diaria normal.

Es un evangelio de la acción purificada que conduce a la iluminación. Cabe señalar, que el término Guita significa “canto”, Bhagavad expresa la suprema Realidad.



Todo el poema respira un profundo misticismo, con fórmulas poéticas que recogen la flor de la especulación metafísica y religiosa de la India. A la vez, el segundo capítulo, en lugar de enseñarnos las reglas de la guerra material, nos dice cómo puede ser reconocido un hombre perfecto.



En el Hinduismo la encarnación es atribuida a aquel que ha realizado algún servicio extraordinario a la humanidad. Toda vida personificada es en realidad una encarnación de Dios. Esta creencia en la encarnación es un testimonio de la elevada ambición espiritual del hombre. El hombre no está en paz consigo mismo hasta que llega a semejarse a Dios. El esfuerzo por alcanzar este estado es la suprema ambición. Por otro lado, la autorrealización es el objeto del Guita: mostrar el mejor camino para obtenerla. Este camino es la renuncia a los frutos de la acción.



Por la acción desinteresada; por la renuncia a los frutos de la acción; dedicando todas las actividades a Dios, entregándose a Él en cuerpo y alma el hombre podrá obtener la salvación.



La renunciación no se obtiene por una proeza intelectual, se obtiene solamente por un continuo agitar del corazón; es necesario el verdadero conocimiento. Para que el conocimiento no vaya sin rumbo, el autor del Guita insiste en que vaya acompañado de devoción y da a ésta el primer lugar. Esta devoción no es un mero culto de labios, es una lucha con la muerte.



La devoción Guita no tiene nada que hacer con lo externo. Un devoto puede usar rosarios si lo desea, marcas en la frente, hacer ofrendas, pero estas cosas no son la prueba de su devoción. Un devoto es el que no siente celos de nada, el que es una fuente de compasión, el que no tiene egoísmo, el que recibe igual el frío y el calor, la felicidad y la desgracia, el que siempre perdona, el que siempre esta contento, cuyas resoluciones son firmes, el que ha dedicado su mente y su alma a Dios, el que no causa temor, el que no teme a los demás, el que esta libre de regocijo exagerado, penas y miedos, el que es puro, el que se entrega a la acción pero no es afectado por ella, el que renuncia a todos los frutos buenos o malos, el que trata igual a amigos y enemigos, el que no se deprime si la gente habla mal de él, el que ama el silencio y la soledad, el que tiene una mente disciplinada. Ser un verdadero devoto es realizarse a sí mismo. Con el conocimiento y devoción no podemos comprar la salvación ni la esclavitud. No son medios de cambio. Son en sí mismo lo que se necesita. La salvación del Guita es la paz perfecta.



Para que sean verdaderos el conocimiento y devoción, tienen que resistir la prueba de la renuncia a los frutos de la acción.



El Guita dice: “Haz el trabajo que te corresponde pero renuncia a sus frutos, sé desapegado y trabaja, no tengas deseos de recompensa y trabaja”. El que abandona la acción cae. El que abandona solamente la recompensa se eleva. Pero la renuncia a los frutos de ninguna manera significa indiferencia por el resultado.



Por otro lado, renunciación significa ausencia de ansia por los frutos. El que renuncia recibe mil veces más. La renuncia del Guita es la dura prueba de la fe.



Al tratar de poner en práctica en nuestra vida las enseñanzas del Guita, uno esta obligado a seguir la Verdad y la No violencia. Cuando no hay deseos por los frutos, no hay tentación por lo falso o lo violento.



El conocimiento esta más allá de mero intelecto, esencialmente, está dirigido al corazón y puede ser comprendido con el corazón.



Cáp. I: Arjona desfallece cuando ve que sus contendientes son sus familiares. Simboliza el disgusto que el hombre siente al disponerse a luchar contra las pasiones y vicios que son parte de su naturaleza. Da entender que cuando el hombre se halla en el dintel del conocimiento espiritual, es precisamente cuando desfallece, con riesgo que le venzan sus enemigos.



Cáp. II: Arjona deja las armas y decide no luchar, pero acude a Krishna buscando consuelo y luz para su confusión. Krishna le introduce en el conocimiento de lo eterno: la vida y la muerte no son diferentes. El alma perdura. Esta por encima de las sensaciones transitorias. El hombre no es afectado por los sentidos, ni por el placer, ni por el dolor, sino que es merecedor de vida eterna. El espíritu es indestructible e imperecedero. No nace ni muere, es eterno. El alma ni puede matar ni puede ser muerta. No hay mayor honor par un guerrero que participar en una lucha por el restablecimiento de la virtud, de la justicia.

A través de este capitulo se observa que Krishna cumple una misión parecida a la de Jesús, que vino a renovar las Escrituras, con respecto a los Vedas, ya que enseña a Arjona que cuando las escrituras son contradictorias, debemos concentrarnos en la contemplación y la disciplina para alcanzar la paz.



Cáp. III: El desapego en la acción no se alcanza por la inactividad. A través del control de los sentidos y libre de apegos, se entrega al Karma Yoga de la acción, sin apego. La acción es superior a la inacción. La acción sagrada se ofrece a lo eterno, a Brahman-Dios. El hombre que encuentra en el Espíritu su satisfacción y su paz, está más allá de las leyes de la acción, más allá de lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer.



Cáp. IV: Krishna revela que el hombre nace múltiples veces y que Él viene al mundo manifestando en forma humana cada vez que el bien decae, extinguiéndose poco a poco. Aquel que lo reconoce como Dios y le adora con sus obras se libera del ciclo de nacimientos y muertes. Krishna le revela: “Todos los senderos llegan a Mí”.

Jesús, también, dijo a sus discípulos: “Todos los caminos llegan a Mí”, “La verdad te hará libre. La liberación es paz en la sabiduría. Quien ve a Dios en todo lo que hace, llega a Dios”.

También le instruye acerca del sacrificio, el cual es una acción santa a través de cuyo conocimiento puede ser libre. El sacrificio del conocimiento es el más alto de todos los sacrificios materiales. El hombre que vive en armonía interior, realiza la verdad dentro de él. Sólo el hombre de fe es el que alcanza el conocimiento, pues vive en armonía y su fe es su vida.



Cáp. V: Arjona pregunta qué camino es mejor: el de la renuncia a la acción o el de la acción desinteresada.

Krishna le responde: “Ambos llevan a la dicha suprema, pero el mejor es el de la acción con desapego. El sabio sabe que la renuncia a la acción y la adoración mediante las obras puras no son distintas. Sin embargo, sin practicar el yoga de la acción pura, es muy difícil hacer vida de renuncia”.

Acción y no acción son en realidad lo mismo si hay desapego, por que en tal caso es Dios quien actúa.

El sabio sabe que cuando ve, huele, oye, come, duerme, anda…, son tan sólo los sirvientes de su Alma que, siguiendo sus órdenes, ejecutan acciones.

Las acciones de un yogui buscan solamente la purificación de su Alma; él aparta de sí todo deseo egoísta. Tan sólo es su cuerpo o sus sentidos o su mente, o su razón, lo que ejecuta las acciones.

La sabiduría del espíritu interior puede correr el velo de la ignorancia de los hombres. Krishna le revela que concentrando sus pensamientos en Él y haciéndose uno con Él, encontrará su morada en Él, es decir en el cristo interno de cada quién.



Cáp. VI: El que realiza sus deberes sin apego al fruto, es un renunciante y auténtico sirviente a la vez . El resultado está en el futuro y quien no vive en el presente no está en Dios. Es necesario practicar la meditación para la purificación del alma, uniendo la mente con la fuerza vital que habita en el cuerpo hasta poner su mente en paz. El que mantiene su mente bajo control, dueño de su inteligencia y constantemente unido a su yo superior, obtiene la paz del supremo Nirvana, que reside en el Krishna.

Arjona duda de poder controlar su mente inagotable, Krishna le dice: “La mente es inagotable y difícil de contener. Pero mediante la práctica constante te puedes liberar de las pasiones, después de lo cual la mente puede ser controlada. El más grande es aquél que tiene una fe total e incondicional y que con toda su alma me ama a Mí.



Cáp. VII: Krishna como encarnación de Dios, se revela como el principio y fin de todo lo que existe, como el soporte de todos los mundos. De Krishna proceden los tres gunas o estados del alma: Sattva, Rajas y Tamas, provienen de Dios y viven en Dios.

Hay cuatro clases de hombres que actúan con justicia y los cuatro en verdad aman a su

Krishna: el afligido, el que busca algo a lo que se entrega con sinceridad, el autentico buscador del conocimiento y el hombre iluminado dotado de visión. De estos cuatro, el último es superior a todos, pues vive en la unidad.

Krishna nos revela que si no vemos el ser divino en todo y en todos, estamos engañados por las apariencias del mundo físico y material.

Jesús nos planteó esto cuando preguntó: “¿Quién creen Ustedes que soy Yo?”.



Cáp. VIII: Brahman es el principio indestructible, lo supremo y lo eterno, el absoluto, el yo soy universal. Atma es el espíritu en el hombre. Karma, como acción, es la fuerza de la creación a partir de la cual toma vida todo lo que existe, porque es el que impele a aprender y evolucionar. Karma, generado por nuevas acciones, es el motivo por el que todo nace y renace.



El espíritu es el reino de la luz, energía que da la vida a todo cuerpo. “Aquel que al morir abandona su cuerpo pensando en Mí viene a Mí y se hace uno en Mí”; ósea, se une a su presencia yo soy. Son palabras, nuevamente tanto de Krishna como de Jesucristo.



Todos los mundos están sujetos al cambio, pues son transitorios, ya que tienen un principio y un fin. Pero aquellos que llegan a Krishna se liberan del continuo ciclo de nacimientos y muertes.

Krishna plantea a Arjona una elección: existen pues dos caminos, el de la oscuridad te obliga a regresar a esta existencia de tristezas y sufrimientos (samsara); el de la luz conduce a un lugar glorioso de donde no regresas.



Cáp. IX: El conocimiento y la visión espiritual interior liberan al alma del pecado. El misterio de la condición sublime de Krishna, como encarnación de Vishnú, es que es la fuente de todos los seres vivos, el soporte de todos ellos, y más aún no depende de ellos. Sólo a aquellos cuyas almas están siempre en unidad con armonía interior, se les incrementa lo que tengan y se les da lo que aun no tienen.

Lo podemos comparar con las palabras de Jesús: “A aquellos que tengan se les dará, y a los que tienen poco, se les quitarán hasta lo poco que tienen”.



Cáp. X: Arjona alaba la gloria de Krishna y éste le revela algunas de sus manifestaciones: “Yo soy el Espíritu, principio eterno que mora en el corazón de todas las cosas. Entre los hijos de la luz, yo soy Vishnú (la madre de los hijos de la luz o Adityas, es Aditi, el espacio celeste). Yo soy Marichi, el Señor de los vientos y las tempestades. Por encima de los sentidos de los hombres. Yo soy la luz de la conciencia. Entre los poderes que amedrentan al hombre, yo soy el único que conduce a la verdad”. Jesucristo dijo: “En realidad, Yo Soy…”.



Cáp. XI: Arjona, maravillado, pide a Krishna que se revele en su visión divina y Krishna se le manifiesta en su suprema forma divina. Arjona contempla como su Señor toma incontables formas de impresionante aspecto. Ve en krishna al Todo, y en esa visión Arjona le adora y alaba. “llenos están el cielo y la tierra de tu Espíritu”. Pero Arjona tiene miedo porque entre las muchas formas de Krishna ve una aterradora en la que los hijos de Dritarashtra, Bhisma, drona, Karna y sus legionarios son devorados, manifestando en único posible fin en el que el espíritu vence a la matería. El mal será vencido.



Krishna ordena a Arjona que se levante, venza a sus enemigos y conquiste su gloria. Arjona es el instrumento para que krishna realice su trabajo. Arjona se disculpa por no hacer reconocido antes la grandeza de Krishna y por haberlo considerado un igual, irrespetuosamente y con irreverencia, y le pide que vuelva a su forma humana.



Cáp. XII: Los mejores devotos son aquellos que entregan las riendas de su vida a su Cristo Interno, y a través de Él, a Dios, adorándole continuamente con su amor, con una fe inamovible. Aquellos que llevan una vida de armonía, con su mente controlada, amando a todos por igual, también alcanzan su conciencia crítica.

La concentración es mejor que el mero esfuerzo, y aún mejor es la meditación, pero aún por encima está la entrega por amor, el servicio desinteresado, por que las consecuencias de la entrega es la paz.



Cáp. XIII: A la manifestación se le llama es Campo y aquél que lo conoce es el conocedor. Krishna manifiesta a Arjona: “Yo soy el conocedor de todos los campos de mi creación, pues de la conciencia que puede ver el campo y el conocedor del campo, es de donde se origina el verdadero conocimiento”.

Algunos logran ver su propio Espíritu mediante la práctica de la meditación, otros a través del servicio.

Quien reconoce como idénticos al Dios existente en sí mismo y al Dios que late en todo lo creado, no hiere a otros, convirtiéndose en un sanyasin, por que en ello se ve a sí mismo y de este modo, con seguridad alcanza la Meta Suprema, hacerse uno con Brahman.



Cáp. XIV: Sattva, Rajas y Tamas, son las tres fuerzas de la Naturaleza: luz, fuego y oscuridad, su poder es el de limitar en cuerpos finitos, la infinita libertad del Espíritu Infinito.

En cada persona prevalecerá una sobre las demás. Cuando el hombre comprende que los actores de este inmenso drama son únicamente los tres poderes de la naturaleza, entonces, concentrando su mente en aquello que esta más allá de estos tres poderes, con seguridad alcanzará su fin, disolviéndose en el todo.



Cáp. XV: Aquellos que viven en la confusión, engañados por la ilusión del mundo, no pueden ver que el señor quien mora en el cuerpo y que mediante los poderes de su naturaleza goza de esta vida hasta que por fin se va. Aquellos que practican la meditación y se esfuerzan con determinación, como Él mora en su interior. Más aquellos que no son puros de corazón y carecen de conocimiento, aunque se esfuercen, nunca logran verlo.

“Aquel que habiendo conocido la verdad, me ve a través de su ojo espiritual como el Espíritu Supremo, ya ha conocido todo lo que hay que conocer y por esto me adora y me ama con toda su alma”. Todo lo demás deja de tener interés para Él.



Cáp. XVI: Valentía pureza de corazón, constancia en la meditación, generosidad, rectitud, austeridad, mansedumbre, sinceridad, renuncia, serenidad, humildad, fortaleza.... estas son las cualidades de aquel que ya ha nacido al camino espiritual y por ello ya anda.

Hipocresía, insolencia, presunción, ira, despotismo e ignorancia.... éstas son las cualidades del hombre que vive en el infierno.

A la liberación conducen las virtudes espirituales. El hombre de naturaleza demoníaca careciendo de principios, ignora que es lo que se debe hacer y que es lo que no se debe hacer; su corazón es impuro, su conducta irreverente y miente sin reparo, el temor y la preocupación le acosan durante toda su vida. Su única meta es gozar de los placeres sensuales. Acosado con pensamientos impuros, se esclaviza en las redes de la ilusión.



Cáp. XVII: Hay tres clases de fe: de luz, de fuego y de oscuridad. La fe que tiene cada persona va de acuerdo con su propia naturaleza. Esta fe es la que configura a cada hombre: según su fe así es el hombre.

Esto también, fue enseñado por Jesús: “Serás medido con la fuerza de tu fe”.

Estos tres tipos de fe son diferenciados en el Bhagavad Guita según: alimentos, sacrificios, estados de armonía y formas de hacer caridad.



Cáp. XVIII: La renuncia es la abstención a la acción para evitar el apego egoísta a los frutos de las acciones. Más la renuncia a los frutos de las acciones es lo que se llama la Redención.

La Redención puede ser de tres clases:

  1. El servicio desinteresado, los donativos y la autodisciplina jamás se deben abandonar, pero se han de realizar con la misma predisposición que si fueran una ofrenda a Dios.
  2. No está bien dejar inacabada o abandonar la tarea que tienes encomendada.
  3. Aquel que abandona su servicio por miedo al padecimiento físico comete un acto impuro.

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